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El Hobbit- La Batalla De Los Cinco Ejercitos -

Si ves la película como lo que es: una ópera de acción, un poema visual sobre la amistad y la locura, la disfrutarás. Y si no, al menos tendrás una excusa para volver a ver la escena de Thorin muriendo y sentir que algo dentro de ti se rompe.

Thorin se convierte en un espejo deformado de su abuelo, Thrór, y un presagio de lo que pudo haber sido el rey Denethor en El Retorno del Rey . La redención de Thorin llega, pero no sin un precio altísimo. El Hobbit- La batalla de los cinco ejercitos

Pero este triunfo es agridulce. La ciudad está destruida. Los refugiados, liderados por Bard, buscan refugio y una promesa: la parte del tesoro de Erebor que se les prometió para reconstruir sus vidas. Si ves la película como lo que es:

Mientras tanto, dentro de la montaña, Thorin Escudo de Roble ha recuperado su trono... pero algo anda muy mal. La "fiebre del dragón" (una enfermedad mental descrita por Tolkien como una obsesión enfermiza por el oro) se apodera de él. No quiere compartir ni una sola moneda. La redención de Thorin llega, pero no sin

No es solo una película sobre elfos, enanos, hombres y orcos destrozándose mutuamente en las puertas de Erebor. Es una historia sobre la codicia, la lealtad, la locura del poder y el costo final de la aventura. Vamos a desglosar por qué esta película merece una segunda mirada más allá de sus críticas. La película retoma inmediatamente después de los eventos de La Desolación de Smaug . El dragón Smaug, enfurecido por la intrusión de los enanos, vuela hacia la cercana Ciudad del Lago (Esgaroth). En una secuencia inicial impresionante, Bard el Arquero, un descendiente de los señores de Valle, logra lo imposible: mata a Smaug con la flecha negra.

Pero también es un final valiente. Peter Jackson se enfrentó a un rodaje infernal (sin preproducción, con guiones reescritos día a día) y logró entregar un cierre que honra el espíritu del libro: la idea de que la aventura cambia a las personas, que la paz tiene un costo, y que no todos los que emprenden el viaje regresan a casa.

Sufre del "síndrome de El Hobbit": exceso de CGI. Los orcos se sienten menos "reales" que los de la trilogía original, y la batalla a veces se vuelve un videojuego. La estrategia militar tiene poco sentido (¿por qué los elfos saltan sobre las puntas de las lanzas enemigas?).