Obb Balas Magicas - Holograma Access
—¿Por qué acepté la flor negra? —preguntó Lina, y su holograma sonrió con tristeza—. Porque allí no había miedo, Obb. Había paz. La paz que yo no encontraba aquí.
El profesor Holograma se encogió de hombros. Obb Balas Magicas - Holograma
—La tercera bala no trae de vuelta a nadie. Trae la pregunta que nunca hiciste. —¿Por qué acepté la flor negra
En el sótano del Colegio de Magia Inesperada, Obb encontró lo que había estado buscando durante tres años: una caja de balas mágicas. No eran balas normales. Brillaban con un tono violeta profundo, y al tocarlas, sus dedos sentían una vibración que no era calor ni frío, sino un zumbido de posibilidad. Había paz
Ella no lo oyó. El holograma era solo memoria, no tiempo real. Pero algo en el pecho de Obb se apretó con tanta fuerza que supo que no podría detenerse.
—Porque cada magia tiene un precio. Y tú, Obb, acabas de pagar el mío. Ahora sé quién eres: alguien que dispararía tres balas por amor. Eso es más valioso que cualquier recuerdo.
—Las balas mágicas —dijo el profesor— nunca fueron para salvar a nadie. Fueron para que descubrieras quién las fabricó.