V... — Vivir Con Mi Hermana. Fantasia Monocromatica.
Anoche desperté a las tres de la madrugada. Clara estaba sentada en el borde de mi cama, con los ojos abiertos. “Hoy soñé que el mundo era a color”, susurró. “Y no me gustó. Porque en mi sueño tú no existías. Solo los colores. Y estaban solos.”
I’ll assume you want a in Spanish, titled “Vivir con mi hermana. Fantasía monocromática.” — a surreal, introspective piece about living with a sister in a world drained of color, or where color exists only in imagination.
Here is the complete content: Vivo con mi hermana en una casa donde los colores se fueron hace años. No recuerdo exactamente cuándo ocurrió. Quizás el día que papá cerró la puerta por última vez. Quizás antes. Todo es gris: las paredes, las sábanas, el humo del té que ella prepara cada mañana. Hasta los espejos devuelven una imagen plomiza, como si reflejaran un alma en blanco y negro. Vivir con mi hermana. Fantasia monocromatica. v...
Entonces entendí. La fantasía monocromática no es un error de los sentidos. Es una decisión del universo para que aprendamos a ver con los párpados cerrados. Vivir con mi hermana me enseñó que el gris no es ausencia, sino paciencia. Que los colores reales duelen menos cuando los inventamos juntas.
Fin.
Afuera, el sol sale sin ningún compromiso cromático. Clara prepara el té. Deja la taza desplazada hacia la izquierda.
Clara padece lo que llamo fantasía monocromática : un don terrible donde los colores existen solo en su imaginación, pero tan vívidos que a veces los nombra por error. “Mira el naranja del atardecer”, dice, y yo miro al cielo gris y lo veo. Porque al decirlo, por un segundo, el mundo se tiñe. Anoche desperté a las tres de la madrugada
Sonrío. Hoy soñó con verde.